El muerto al hoyo y el vivo al bollo. Esta es la sensación que percibo cuando echo un vistazo a lo que se dice en este mentidero de las redes sociales. La muerte de Don Adolfo Suarez es, a mi juicio, la página que cierra el capítulo más importante de la reciente historia de España.
Unos pocos, nostálgicos de nuestra juventud, hemos comentado y ensalzado la figura del gran político. Voces viejas y pocos ecos. A la juventud la dictadura de Franco le suena a hueco. El recuerdo de personajes ilustres les es tan extraño como hablar de Viriato. Ni siquiera se comentó la muerte de Santiago Carrillo como se esperaba de los círculos de izquierda, habiendo sido el viejo comunista, como fue, su pieza clave.
Encambio sí se lió con lo de la memoria histórica. Entonces se acordaron de García Lorca y la exhumación de sus restos. Todo el mundo a buscar las huellas de la barbarie. Había subvenciones, a por ellas. Los huesos encontrados, a otro hoyo. Con las posibles indemnizaciones, al bollo.