El Cid, se dice, ganó su última batalla después de muerto. No sé si habrá más casos en la historia.
Hoy he visto a los representantes del abanico político expresar su pena y condolencia por lo que parece ser la recta final en la vida del expresidente Adolfo Suarez. Les he notado a todos un sincero sentimiento. En Rajoy, de su misma línea, es lo que se espera. En la izquierda, que tanta guerra le dio, asombra un poco. Perez Rubalcaba y Cayo Lara, casi más este, le elogiaban con sus palabras y, ya digo, me parecía que lo sentían. Todos ellos unidos a la familia del que fuera Presidente con mayúscula.

Quien me iba a decir que los izquierdosos de antaño (hablo por mi), los de zamarra militar y pelo largo elogiaríamos un día a su Majestad y sentiríamos la noticia de que la vida del primer presidente de la democracia está llegando a su fin. Me decía mi amigo Ramón Marcos, otro de los de entonces, que los de hoy no reconocerán a Suarez haber convencido a los franquistas de que su régimen había terminado. El converso a la democracia hizo ver a los que colaboraron con la dictadura que la película había llegado a su fin, que ya las letras de su historia aparecían en la pantalla. Pero no a todos, no a los llamados "del bunker", fanáticos y faltos de toda sensatez. Estos eran de armas tomar y, un 23-F, las tomaron. 
Se hablará de ese pasado cercano, habrá lágrimas sinceras de algunos y de cocodrilo de otros. Yo no le voté, estaba en ese tiempo ávido de que salieran las caras que habían estado en la sombra. Pero, no habiendo ganado los "mios", no me disgustó tanto que, Adolfo Suarez a la cabeza, hubiera sido el centro el victorioso. Los del bunker le llamaron traidor, a él y al Rey. Pero, aparte de estos y grupúsculos de izquierda más allá de ella, los demás convinieron en pasar página. Lo pasado, pasado; tanto para los del antiguo Movimiento como para los de la vieja República. La valentía y la fe de este hombre que ahora nos deja lo hizo posible.

Tengo la sensación de que el hombre que se convirtió a la democracia, creyó  y luchó por ella, habrá ganado, luego de su muerte al igual que aquel Campeador, la batalla de la unidad del pueblo español. Será temporal, pero batalla al cabo.