En ideas, desde el punto de vista de los de los nuestros, no hay nada peor que disentir, que no es lo mismo que cambiar de chaqueta. Esto se dice de quien por interés, más que por convicción, se pasa a este o aquel pensamiento. Se han dado casos de comunistas que se han ido al socialismo. El PSOE ha tenido la hegemonía durante tiempo y era más fácil medrar  ahí que en el comunismo; si bien nostálgico para algunos, en la realidad pasado de fecha de caducidad. 
No solo en los asientos de la izquierda, también pasajeros de la derecha han coreado en las filas socialistas porque les ha sido más rentable; estoy pensando en los que dejaron en la estacada al ex presidente Adolfo Suarez.
El que disiente de los suyos no es de esos. No es interés, sino sentimiento y convicción lo que le lleva a apartarse de ellos. Como los conoce bien, sabe sus bajezas y sus críticas son más certeras; ello les irrita sobremanera. Del ex ministro Piqué se dice que, si no miembro, simpatizó con el PCE. Así mismo del actual ministro Wert. Ambos especialmente detestados por la izquierda en general.
A los periodistas les sucede lo mismo. Francisco Umbral sintió los picotazos de aquellos a quien otrora les dio la razón y después criticó. Al tertuliano de tv Antonio Perez Henares, alias Chani, hombre que corrió como muchos de nosotros delante de los "Grises", le reprochan comulgar y descomulgar con ruedas de molino cuando le parece.

"No, a la gente no gusta que uno tenga su propia fe",  cantaba en aquel tiempo Paco Ibáñez. Es lo que sigue pasando en este.